¡Seamos más verdes!

Volumen 55, . Comentarios

Me pidieron que hiciera una exposición acerca del tema de la sostenibilidad durante el “Food & Beverage Awards Conference” en Amsterdam el pasado 22 de junio. El evento es una iniciativa de “The Moodie Report” (moodiereport.com), una revista enfocada en las ventas al detalle en aeropuertos así como una fuente de información de la industria de ventas a viajeros. De ahí me fui a Colorado, EEUU, para acompañar a dos viejos amigos durante la última semana de sus seis meses sabáticos. Pasamos un par de días montando bicicleta y luego escalamos las cumbres de La Plata y Sneffels – dos de las famosas montañas de Colorado con más de 14,000 pies (4,267 m) de altura conocidas como las “Colorado Fourteeners.”

En la conferencia hablé de nuestro enfoque en la sostenibilidad que nació desde que introducimos el cultivo de café orgánico en Costa Rica. Los puntos que toqué fueron bastante básicos:

Las empresas no contabilizamos los costos ambientales que podríamos imponer en nuestros hijos y nietos. Estos costos no aparecen en nuestros estados de pérdidas y ganancias. Expliqué que el valor presente del bienestar de las futuras generaciones no se toma en cuenta dentro del sistema de incentivos que guía las decisiones a corto plazo de las empresas. De hecho, estamos imponiendo a estas futuras generaciones una calidad de vida inferior.

Las regulaciones se harán más restrictivas. En algún momento los contadores y los ambientalistas se unirán. Los gobiernos exigirán que todas las empresas certifiquen su “huella de carbono.” Los excesos en las emisiones de carbono tendrán que incluirse como costo o gasto en el Estado de Resultados. Las empresas de alguna manera tendrán que pagarlo, ya sea por medio de un impuesto, o de una serie de actividades obligatorias para mitigar dichas emisiones. He conversado al respecto con un contador experto, socio de una de las empresas grandes de auditoría. Él piensa que la idea de incluir los costos ambientales en el Estado de Resultados es algo novedoso y que se puede lograr por medio de los entes que dictan las normas contables internacionales (IFRS) y las de Estados Unidos (US GAAP).

Mientras tanto, las empresas tienen una oportunidad de sobresalir en el mercado mediante la adopción voluntaria de un enfoque comprensivo hacia la sostenibilidad. Describí algunas de las mejores prácticas que hoy en día los concesionarios de aeropuertos como Britt ponemos en práctica. También fui más allá para sugerirles que hay mucho más que se puede hacer para incluir al cliente en la solución, por ejemplo enseñándoles cómo reciclar mediante prácticas ya disponibles en las tiendas y restaurantes aeroportuarios.

Al concluir, insté a los líderes de empresas a que hicieran más dentro de sus compañías, aunque sea tan sólo una acción más, en favor del ambiente.

Luego me fui para Colorado. Yo ya había arreglado un viaje de dos días en bici pasando por senderos que conectan las comunidades de Avon, Glenwood Springs y Aspen. Durante aquellos dos días la gran noticia que salía en todos los medios fue la de los incendios forestales que azotaban varias zonas de Colorado. Ya para el martes 346 casas se habían quemado en los alrededores de Colorado Springs, dos personas habían muerto y más de 30,000 personas fueron evacuadas de sus hogares. Un oficial del Servicio Forestal declaró que debido al cambio climático la temporada de incendio se había extendido a los meses de primavera y que además estaban experimentando en Colorado temperaturas récord.

En los días siguientes subimos las cumbres de La Plata Peak (14,336 pies / 4,370 m) y Mt. Sneffels (14,150 pies / 4,312 m). Ambas fueron buenas subidas. Tuve que “ponerle ganas” para ir al ritmo de mis amigos misioneros, quienes son expertos montañistas. Me faltan palabras para describirles la belleza y magnificencia de aquella cordillera. Subimos Sneffels por el sendero Blue Lakes.

En ruta observamos praderas llenas de flores, tres lagos de color azul profundo, algunas morrenas glaciales, pájaros, ardillas, marmotas, formaciones masivas de roca y ríos de aguas blancas nutridas por la nieve derretida – una belleza prístina digna de conservar a toda costa.

En ruta observamos praderas llenas de flores, tres lagos de color azul profundo, algunas morrenas glaciales, pájaros, ardillas, marmotas, formaciones masivas de roca y ríos de aguas blancas nutridas por la nieve derretida – una belleza prístina digna de conservar a toda costa.

Allá arriba recordé las noticias de los incendios y el humo que observé desde el avión al llegar a Denver. Pensé en las amenazas a esta cordillera y el hecho de que en las noticia se hablaba de la falla de un sistema nuevo de software aún no completamente instalado para prevenir los incendios. También describían la dificultad de combinar los presupuestos de los varios condados y estados para movilizar los recursos que necesitaban para combatir los incendios donde estos ocurrían, y hablaban del exceso de combustibles dentro del bosque debido al crecimiento denso y antinatural de algunas arboledas. Los periodistas no cuestionaban las razones de fondo de por qué la temporada de incendios se había extendido a los meses primaverales, ni las causas de los cambios de clima, ni tampoco qué debíamos hacer todos para mejorar la situación.

Tal vez sea porque científicamente no podemos probar que el cambio climático es causado por la acción humana. Las pruebas científicas son buenas, pero muchas veces en la sociedad moderna caemos en la trampa de exigir una prueba científica como requisito para actuar. Hay que recordar que hay cosas en la vida que no se pueden probar científicamente, como el amor por ejemplo, aún la ciencia batalla cuando se le pide probar la existencia del tiempo. Sin embargo todos amamos y todos nos damos cuenta de la importancia del tiempo. La ciencia no ha probado aún que los actos humanos sean la causa del cambio climático, ¿pero por qué esperar una confirmación? ¿No sería mejor caminar por “el sendero más seguro” y actuar enérgicamente a favor del ambiente?

Terminé mi presentación acerca de la industria aeroportuaria con una pregunta: ¿Queremos que nos recuerden como la generación irresponsable, codiciosa y destructora de la tierra? Yo amo a mis hijos y espero tener nietos. Ellos tienen el derecho de poder disfrutar de la naturaleza de la misma manera que yo lo estoy haciendo hoy.

Siento un llamado a hacer más por el ambiente, hacer que Britt sea aún más verde y convertirme en una persona más verde. ¿Y usted?

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Acerca de Pablo Vargas

Pablo Vargas - CEO Grupo Britt.


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