El café y el muro de Berlín

Volumen 17, . Comentarios

El mes pasado mientras bebía una terrible taza de café en una cafetería en Berlín, experimenté uno de los efectos de la reunificación alemana.

El café tenía muy poco aroma y sabor, al igual que el que se encuentra en casi toda la cuidad, con excepción de unas pocas y elegantes cafeterías que venden algunos de los mejores cafés del mundo, incluyendo Café Britt.

Pero no siempre fue así. Antes de la caída del Muro en 1989, Alemania era el templo del buen café. En ese entonces, quiénes exportábamos café Arábica gourmet de Costa Rica seguíamos una fórmula muy sencilla. Se escogía el mejor café para venderlo a Alemania y Escandinavia. El café de exportación que sobraba se enviaba a Estados Unidos, y el resto, las sobras de la cosecha, permanecía en Costa Rica para el consumo nacional.

Luego, el Muro cayó. La Alemania reunificada, y la parte occidental del país que ya era económicamente fuerte y abarrotada de productos de consumo, asimiló la parte oriental que no había visto actividad comercial durante décadas.

De un pronto a otro todas las compañías que empacaban productos de consumo, incluyendo café, se enfrentaron a una parte del mercado que estaba muy consciente de los precios.

Las grandes compañías tostadoras alemanas respondieron cambiando sus mezclas a cafés más baratos incluyendo grandes cantidades de café robusta de baja calidad. Inventaron un sistema de vapor que neutralizaba el sabor del café robusta. Utilizaban este sistema para procesar hasta más del 30% del café de consumo, incrementando las ganancias pero aumentando consigo su débil sabor y aroma. Sus competidores más pequeños hicieron lo mismo y ahora, todo el país está inundado de café mediocre. ¿Pero a dónde se fue el buen café?

Justo cuando los alemanes luchaban con la euforia y los retos de la reunificación, los estadounidenses empezaban a descubrir el café. Gracias a Peets, Starbucks y otros más, los consumidores norteamericanos aprendieron que el mejor café no venía en una lata. Empezaron a buscar mejores mezclas y estaban dispuestos a pagar por calidad.

Actualmente, el mercado estadounidense es el más fuerte en cuanto al consumo de café. Es el que recibe la mayor parte del café gourmet de Costa Rica. Esas pocas cafeterías alemanas que existen en Berlín se inspiraron en las cafeterías gourmet de Estados Unidos, desde Seattle hasta Nueva York.

Café Britt agregó un poco de confusión a este mercado al tostar el mejor café de Costa Rica en el país de origen y vendiéndolo a los costarricenses deseosos de descubrir lo que el resto del mundo ya sabía, que su país producía un café excepcional.

El buen café está regresando a Alemania. Los jóvenes alemanes que han saboreado buenos cafés en el exterior y buscan esas mezclas gourmet en su país.

Pero estando sentado en la cafetería me sorprendió lo mucho que el mundo ha cambiado desde la caída del Muro de Berlín. Hoy, los alemanes tienen una nueva palabra, “wende”, que usan para referirse al período posterior a la caída del Muro. La palabra significa “dar vuelta a” o aún mejor “momento crucial”.

Pienso que la palabra es perfecta, considerando lo que sucedió no solo en Alemania después de este histórico acontecimiento, sino también en el mercado cafetalero de Costa Rica.

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About Steve Aronson

New York coffee broker Steve Aronson founded Café Britt in 1985 to market roasted Costa Rican coffees to the world.


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